Diciembre de 1989. Diana Sofía Ochoa Huezo, hija legítima de Eliseo Antonio Ochoa Martínez y Elsa Yanira Huezo de Ochoa.
Inició sus estudios en el Kinder María Auxiliadora, del municipio de Cuscatancingo. Desde muy pequeña, participó en todos los actos cívicos y culturales de su centro educativo.
El día de su graduación de preparatoria fue escogida por su profesora para entonar la canción de despedida "Adiós, muchachos compañeros de mi Kinder...".
Continuó sus estudios de primaria en el Liceo Cristiano Juan Bueno "Central", de San Salvador.
En su primer año de preparación, fue elegida como representante de su sección para cubrir diferentes eventos estudiantiles, papel que desempeñó hasta que cursó su sexto grado.
Al llegar a tercer ciclo, participó en la directiva de sus grado durante los tres siguientes años.
Fue entonces cuando Diana se dio cuenta de su capacidad para interactuar fácilmente con las demás personas.
Sus juegos infantiles siempre fueron muy visionarios; jugaba a ser la mejor maestra, la mejor vendedora, la mejor mamá... pero nunca la mejor comunicadora.
Al iniciar su bachillerato, se convenció de su verdadera pasión: la comunicación; fue impulsada por su familiares, amigos y conocidos a perseguir su sueño.
Diana se podía negar a cualquier otro tipo de actividad, menos a expresar lo que quería, sentía o esperaba. Siempre que había algo que decir, ella tomaba la palabra y lo decía.
Los números nunca fueron su fuerte; muy pocas veces entendió una clase de matemática, no así la clase de lenguaje, donde siempre supo cómo defenderse ante los contenidos de la materia.
Hoy, increíblemente, Diana es una universitaria, dispuesta a supera los retos que la vida le pueda poner antes de hacer su sueño una realidad.
Ella está consiente de que nadie nace aprendido, pero sabe también que el que quiere, puede; y debe alcanzar lo que se propone.
Ella es Diana, esa soy yo.
Inició sus estudios en el Kinder María Auxiliadora, del municipio de Cuscatancingo. Desde muy pequeña, participó en todos los actos cívicos y culturales de su centro educativo.
El día de su graduación de preparatoria fue escogida por su profesora para entonar la canción de despedida "Adiós, muchachos compañeros de mi Kinder...".
Continuó sus estudios de primaria en el Liceo Cristiano Juan Bueno "Central", de San Salvador.
En su primer año de preparación, fue elegida como representante de su sección para cubrir diferentes eventos estudiantiles, papel que desempeñó hasta que cursó su sexto grado.
Al llegar a tercer ciclo, participó en la directiva de sus grado durante los tres siguientes años.
Fue entonces cuando Diana se dio cuenta de su capacidad para interactuar fácilmente con las demás personas.
Sus juegos infantiles siempre fueron muy visionarios; jugaba a ser la mejor maestra, la mejor vendedora, la mejor mamá... pero nunca la mejor comunicadora.
Al iniciar su bachillerato, se convenció de su verdadera pasión: la comunicación; fue impulsada por su familiares, amigos y conocidos a perseguir su sueño.
Diana se podía negar a cualquier otro tipo de actividad, menos a expresar lo que quería, sentía o esperaba. Siempre que había algo que decir, ella tomaba la palabra y lo decía.
Los números nunca fueron su fuerte; muy pocas veces entendió una clase de matemática, no así la clase de lenguaje, donde siempre supo cómo defenderse ante los contenidos de la materia.
Hoy, increíblemente, Diana es una universitaria, dispuesta a supera los retos que la vida le pueda poner antes de hacer su sueño una realidad.
Ella está consiente de que nadie nace aprendido, pero sabe también que el que quiere, puede; y debe alcanzar lo que se propone.
Ella es Diana, esa soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario