miércoles, 8 de julio de 2009

CUENTOS DE CIPOTES


Pocos libros son tan famosos y tan característicos en nuestro país, como los que fueron escritos por el famoso sagatara, Salvador Salazar Arrue, mejor conocido como Salarrué. Sus textos y obras de arte, lo llevaron a ser, uno de los escritores que ha marcado la historia de nuestro país.

Su trayectoria; ha dejado una huella profunda e imborrable en el corazón de todos aquellos que lo admiramos por su ejemplar y destacada labor. En la actualidad, su recuerdo sigue vivo, ya que sus mágicos escritos nos muestran la calidad de ser humano que fue Salarrué, quien con su gran talento logró llegar a la cima de la gloria artística.

Uno de los libros más representativos de este gran pensador, es sin duda alguna, Cuentos de Cipotes, historias reales en las cuales encontramos un pedacito de nosotros, de lo que orgullosamente somos, de nuestra cultura... de los salvadoreños. En su libro Cuentos de Cipotes, Salarrué narra la infancia y cotidianidad de muchos niños y niñas de El Salvador. Este conjunto de narraciones no son más que experiencias vividas que hoy, se recuerdan con mucha melancolía, pero a la vez, con mucho cariño.

Sin duda alguna, estas historias nos identifican ante otras culturas países y regiones a nivel del mundo, pues no hay país con tanto léxico vulgar como el nuestro. El habla salvadoreña es tan diversa y tan creativa que difícilmente un extranjero podría entender con total facilidad el significado real que se le da a cada palabra en el territorio salvadoreño, es allí, donde juega un papel muy importante la connotación, es decir, los valores que se le atribuyen a los términos al darle sentido propio y significado, en Cuento de Cipotes, el sentido propio y el significado de las palabras es único para la situación comunicativa de nuestro país.

Los textos de Salarrué, poseen una semiótica infinita, ya que, el significado de los símbolos y signos es propio, por que las palabras abstractas, rápidamente nos remiten a la imagen u objeto indicado, completando así la trasmisión real del mensaje. Un buen redactor, debe tomar en cuenta, el público a quien va a dirigir su texto o publicación, es por ello, que Salarrué al escribir Cuentos de Cipotes, pensó en nosotros, en su gente, en El Salvador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario