
Nuestra dueña es muy bonita e inteligente, sin embargo, a veces no tiene compasión de nosotros. Un día de tantos decidió que la acompañaramos a la universidad, a pesar de que estábamos sucios y gastados, nos amarro muy fuerte y emprendió su camino. Llegamos a la universidad. Era un día lluvioso y muy frió, por lo que empezamos a preocuparnos. Estábamos casi seguros de que algo terrible estaba por pasar.
Salio de clase. De repente una llamada la sorprendió. Eran sus amigas que la invitaban a salir de compras. Ella sin pensarlo les dijo que si. En ese momento nosotros empezamos a preocuparnos mucho más, sabíamos que nos esperaba un largo camino por recorrer. Sobre todo cuando las mujeres les cuesta tanto decidirse lo que van a comprar. Caminamos y caminamos de un lugar a otro, de un extremo a otro, sin que ella, ni sus amigas, encontraran un par de nuestros amigos que les encantaran.
Hasta que cuatro horas más tarde, lograron decidirse. Compraron a ocho de nuestros mejores amigos. Cansadas como nosotros, empezaron su regreso a casa. Salimos del centro comercial y lo peor para nosotros estaba por comenzar. La lluvia caía en abundancia y nosotros estábamos por recibir el chaparrón. Nuestra dueña no se percato de protegernos con nada y tampoco nos considero por el tiempo que habíamos caminado con ella.
Fastidiados de caminar, no nos quedo de otra que empaparnos de agua lluvia, pues nos metió en un charco que produjo en nosotros hasta nauseas. Con ancias de llegar a casa, tuvimos que soportar una hora mas de camino. Hasta que por fin llegamos, nos desato al instante y nos coloco en un lugar muy cálido para secarnos.
Salio de clase. De repente una llamada la sorprendió. Eran sus amigas que la invitaban a salir de compras. Ella sin pensarlo les dijo que si. En ese momento nosotros empezamos a preocuparnos mucho más, sabíamos que nos esperaba un largo camino por recorrer. Sobre todo cuando las mujeres les cuesta tanto decidirse lo que van a comprar. Caminamos y caminamos de un lugar a otro, de un extremo a otro, sin que ella, ni sus amigas, encontraran un par de nuestros amigos que les encantaran.
Hasta que cuatro horas más tarde, lograron decidirse. Compraron a ocho de nuestros mejores amigos. Cansadas como nosotros, empezaron su regreso a casa. Salimos del centro comercial y lo peor para nosotros estaba por comenzar. La lluvia caía en abundancia y nosotros estábamos por recibir el chaparrón. Nuestra dueña no se percato de protegernos con nada y tampoco nos considero por el tiempo que habíamos caminado con ella.
Fastidiados de caminar, no nos quedo de otra que empaparnos de agua lluvia, pues nos metió en un charco que produjo en nosotros hasta nauseas. Con ancias de llegar a casa, tuvimos que soportar una hora mas de camino. Hasta que por fin llegamos, nos desato al instante y nos coloco en un lugar muy cálido para secarnos.
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